Aprender nuevos idiomas me parece algo fascinante, no sólo te abre las puertas a comunicarte con una gran cantidad de gente, sino que ayuda a entender otras formas de pensar, otras culturas y costumbres. Es algo a lo que he estado expuesta desde pequeña y que he continuado siempre que he podido.
Aprender alemán no se me había ocurrido, hasta que me salió el trabajo de Au Pair que por casualidad era con una familia en Suiza. Comencé a buscar un puesto con bastante antelación, antes de terminar la carrera de enfermería en Madrid, ya que las perspectivas de trabajo por aquel entonces en España no eran demasiado buenas.
Congenié bastante rápido con una familia, fui a visitarles durante las vacaciones de Semana Santa y ya firmamos el contrato para empezar en julio de ese mismo año. Como las cosas estaban asentadas, decidí apuntarme a clases particulares en Madrid, totalmente desde cero, hice 20 horas más o menos. Sinceramente, eso es muy poco. Se van aprendiendo cositas, muy muy básicas, pero en cuanto llegas a un país que hablan el idioma, te das realmente cuenta que no entiendes absolutamente nada.
Desde luego esa es la mayor ventaja o beneficio cuando quieres aprender un idioma y es realmente “sumergirte” en la sociedad, ir directamente al país en el que hablan el idioma que quieres aprender. De esa forma vas a aprender muchísimo más rápido, que si lo aprendes desde tu país de residencia.
Una vez llegué aquí comencé a hacer cursos semi intensivos, eran dos días a la semana dos o tres horas por día, de dos a cuatro meses de duración aproximadamente. Así, realmente estando “sumergida” en el idioma, en ese año conseguí un nivel B1, o incluso un pasando un poco ese nivel.
Después de ese año, decidí irme de Suiza y estuve viviendo en Uruguay unos meses. Sin embargo, relativamente rápido me di cuenta que me iba a volver para Suiza. Me apunté nuevamente a clases de alemán en Montevideo para hacer el examen oficial del B2 allí y poder volverme a Suiza con el nivel que necesitaba.
En total fueron unos 15 meses para llegar al B2. Pero claro, todo hay que decirlo, habiendo pasado un año entero ya en Suiza, que se avanza muchísimo más rápido. Ten en cuenta que si lo estudias desde otro país en el que no se habla alemán, podrías tardar más tiempo.
Me volví en febrero y en marzo ya estaba trabajando. Aquí tengo que hacer otra aclaración. Ya me vine con el nivel B2, que es requisito para la convalidación del título. Aún así al comenzar el trabajo, me daba cuenta que no era suficiente, varias veces tenía preguntar más de una vez las cosas o incluso pedir a la gente, si hablaba alemán suizo, que me hablase en el alto alemán, que es como se le llama al de Alemania.
Al principio fue bastante duro, porque la enfermería es un trabajo que también requiere esfuerzo físico, sumado a que se trabajan más horas que en España y que tenía que concentrarme tanto para entender lo que me decían tanto pacientes, como médicos, como compañeras, esos primeros meses sí que llegaba totalmente agotada a casa tanto física como mentalmente. Desde luego, que una vez aquí, quise y creía que era necesario seguir con cursos de alemán, para seguir mejorando. Al final también me llegué a sacar el siguiente nivel, que es el C1.
En total, además de esos primeros 15 meses aprendiendo, habría que sumarle seguro unos 6 meses más de total inmersión, viviendo y trabajando aquí e incluso seguir con cursos, para poder decir realmente que ya te sientes al menos seguro para realizar bien tu trabajo y entender bien el idioma.
Aprender un nuevo idioma es como aprender cualquier habilidad nueva, requiere tiempo y práctica, pero es un ejercicio muy beneficioso para la mente y que recomiendo totalmente, incluso si no es tu objetivo trabajar en un país que hablen ese idioma. Sino solo por mantener una mente activa, ya vale la pena. ¡Mucho ánimo!