Hace unos días estuve en Dublín en un evento del escritor estadounidense Ryan Holiday. Durante la sesión de preguntas, aunque no llegué a plantearle la mía, tenía algo en mente: ¿Cómo afrontaría un estoico el hecho de que alguien que nos importa hiera nuestros sentimientos?
Ya que no pude preguntarle, ¿qué mejor manera de aprender que contestarla yo misma?
En la aplicación de meditación Waking Up de Sam Harris, hay una serie de audios de William Irvine titulada El camino estoico. Pensando en sus enseñanzas, creo que la respuesta combina dos conceptos clave: elegir el marco con el que interpretamos las situaciones y la Prueba de los dioses estoicos.
Primero, el marco mental:
Los estoicos desarrollaron técnicas para ayudarnos a vivir mejor, una de ellas es cambiar el “marco” o “lente” con el que interpretamos nuestras experiencias. Por ejemplo:
Imagina que vas caminando por la calle, distraído con música o un podcast, y alguien pasa corriendo, choca contigo, no se disculpa y sigue su camino. ¿Qué piensas? ¿Te enfadas? ¿ Piensas: “¡Qué falta de respeto!”?.
Pero ahora imagina que unos metros más adelante descubres que esa persona iba corriendo a socorrer a alguien en un accidente. ¿Cómo cambia tu perspectiva?
El primer marco es: “Me empujaron y ni siquiera se disculparon”.
El segundo marco es: “Esa persona iba deprisa para ayudar a alguien”.
La diferencia en cómo te sientes demuestra que:
- Las emociones son espontáneas, surgen de manera automática.
- No podemos evitar que aparezcan, pero sí podemos manejarlas reinterpretando la situación, cambiando el marco.
- Para ello nos ayudará darnos un poco más de tiempo, comprender mejor la situación, tomarnos una pequeña pausa antes de reaccionar.
Segundo, la «Prueba de los dioses estoicos»:
Este concepto lo propone William Irvine en uno de los audios de la aplicación mencionada anteriormente. Por cierto, te recomiendo que leas su libro El arte de la buena vida.
Sugiere imaginar que cualquier obstáculo o revés que enfrentes es una prueba diseñada especialmente para ti por los “dioses estoicos” para desafiarte.
Por ejemplo, cuando algo no sale como esperabas, en lugar de frustrarte, piensa: “Esto es una prueba. ¿Cómo puedo superarla?”.
Si adoptas esta actitud, verás los problemas como retos a superar, no como barreras insalvables.
Al final, aplicar estas herramientas no solo te ayuda a lidiar con los sentimientos heridos, sino que transforma tu forma de interpretar las dificultades de la vida. ¿Y tú, cómo manejarías una situación así?