Cuando perdemos a un ser querido

Siempre pensé que, como enfermera de oncología, acompañar a pacientes y familiares en sus últimos momentos me había “inmunizado” frente a la muerte. En nuestra profesión, aprendemos a mantener cierta distancia emocional para poder seguir adelante, porque involucrarnos demasiado podría hacer nuestro trabajo insostenible. Me decía a mí misma: “La práctica hace al maestro”. Y, en cierto modo, es cierto. Pero, ¡qué equivocada estaba! Nada te prepara para la pérdida de TU ser querido.

En mi caso, fue mi padre. Han pasado más de tres años y cuatro meses desde que falleció, y todavía estoy en el proceso de aceptar su muerte.

Si estás buscando en este post una fórmula mágica para sobrellevar el duelo, siento decepcionarte: no la tengo. Yo misma sigo buscando respuestas, incluso después de todo este tiempo. Pero lo que sí puedo compartir contigo son algunas cosas que estoy haciendo, porque quizá puedan ayudarte también.

1. Busca ayuda

Rodéate de personas con quienes puedas hablar abiertamente y en confianza. Ya sean amigos cercanos, familiares o un profesional como un psicólogo, contar con apoyo es fundamental para procesar el dolor.

2. Crea tu propio ritual de despedida

Este fue un paso clave para mí. No tuve la oportunidad de despedirme de mi padre mientras estaba con vida, y eso dejó una herida abierta. Decidí que mi forma de decirle adiós sería escribiéndole una carta. Sin embargo, me tomó muchísimo tiempo encontrar la fuerza para hacerlo. Hoy, finalmente, lo he logrado. Creo que este pequeño pero significativo acto me ha liberado y me ha permitido escribir este post.

Al final del texto, encontrarás esa carta. Compartirla aquí es un acto muy personal, pero siento que puede ser un homenaje y, quizá, una inspiración para alguien más.

3. Apóyate en la lectura

Mi siguiente paso será leer el libro “On Grief and Grieving” (en español, “Sobre el duelo y el dolor”) de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler. Lo compré hace casi un año, pero no me había sentido lista para empezar. Creo que ahora es el momento.

Un recordatorio importante

Perder a un ser querido es una experiencia que, tarde o temprano, la mayoría de nosotros enfrentará. Aunque sabemos que es parte de la vida, la realidad siempre nos golpea con más fuerza de lo que imaginamos. Si estás pasando por esto, recuerda: no estás solo. Busca apoyo en tu red cercana o en profesionales que puedan ayudarte a seguir adelante.

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Querido papá:

Al final me he puesto a escribirte esta carta definitiva de despedida. Tres años y cuatro meses hace que falleciste y todavía te tengo presente cada día de mi vida. 

Hace meses anoté en mi aplicación de tareas pendientes: “Escribir carta de despedida a papá”. Comencé a escribirte, durante varios días, como una especie de diario, sin intención de terminarla. Cuando me di cuenta de ello, dejé de escribirla y cambié la tarea: “TERMINAR carta de despedida a papá” y así se quedó durante meses.

Abría la aplicación a diario, y cada vez que veía esa tarea, era como una pequeña conexión contigo. Una forma de tenerte presente, aunque solo fuera por un instante. Quizás por eso he tardado tanto en escribirte esta carta definitiva: porque tacharla significará dejar de verte ahí, en esa pequeña rutina diaria que me hacía sentirte cerca.

Hoy ha sido un día diferente. Me dediqué a resolver tareas pendientes, esas que siempre postergamos, y luego, mientras meditaba, lo vi claro: era el momento de terminar esta carta, algo que he estado posponiendo ya desde hace mucho tiempo. Demasiado. 

Hace tiempo decidí que escribirte una carta de despedida era lo que me hacía falta para poder comenzar a aceptar tu muerte. Ya que no pude hacerlo mientras vivías, por lo menos despedirme de esta manera, a mi manera. Poder cerrar este ciclo, esta herida, para poder seguir adelante, aunque sea con cicatrices, pero adelante. La vida es para los vivos, para los que quieren vivirla plenamente. Sólo tenemos una oportunidad. 

Cuando comencé la otra carta me ponía a hablar de aciertos y errores, tanto tuyos como míos. De experiencias vividas, de lo que te extraño y dándote las gracias. 

En esta carta no me voy a poner a hablar del pasado. Vamos a dejarlo atrás, como corresponde. 

En esta carta definitiva, en realidad lo único que quiero decirte es:

GRACIAS. 

Gracias por ser mi padre. 

Gracias por todo lo que me enseñaste. 

Gracias por estar ahí cuando te necesité. 

No puedo pedir más. 

Te quiero, papá. 

Tu hija, 

Valeria.

6 respuestas

  1. Hola querida sobrina, te felicito por la valentía de hacer pública esa carta tan íntima. Hermosas palabras totalmente compartidas que demuestran la amorosa persona que eres.
    Gracias por compartir!
    Beso grande!

  2. querida sobrina, que te voy a decir que no sepas, con la temprana partida de mi querido hermano. inesperada y sorpresiva.
    gracias por compartir tus sentimientos que son los mios
    beso grande

  3. Querida hija,
    Tu has sido una de las personas que más me ha ayudado a sobrellevar el duelo por tu padre y por eso te estaré siempre agradecida. Nuestros viajes juntas, tus visitas inesperadas pero tan reconfortantes, y nuestras charlas de madre e hija, tu insistencia para continuar con mi vida ha dado sus frutos.
    Me alegro tanto que tu hayas encontrado, como yo, una paz interior para seguir adelante, por supuesto, sin olvidar, ni un solo día, lo que tu padre ha significado en nuestras vidas.
    BRAVO, hija, estoy como siempre, muy orgullosa de ti. Muchas gracias!

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