Dejar ir el control

Soy (¿o era?) un “control freak”. Me fascinaba llevar registro de todo: el sueño y las actividades deportivas con el reloj inteligente; los pasos con una app en el móvil; los libros que leía, anotándolos en una lista; las tareas pendientes, los proyectos…

Esto es solo una muestra de las cosas que me gustaba controlar y registrar. Había muchas otras que no escribía, pero sí llevaba en mi cabeza: ¿Hay suficiente acondicionador? ¿Cuántos rollos de papel quedan? ¿Está sucio el suelo? ¿Hay que poner ya el lavavajillas?

Solo de pensarlo, me agoto.

Hace más de un mes tomé la decisión de soltar, de dejar de intentar controlar todo (algo imposible y que solo genera estrés). Hoy quiero compartir contigo los pasos que estoy dando para lograrlo.

1. Adiós al reloj inteligente

Una noche, para ir a un concierto, decidí no usarlo. Ese fue el punto de partida. Me di cuenta de que registrar tanto con el reloj solo alimentaba mi necesidad de control, algo que precisamente quería superar. Desde entonces no me lo he vuelto a poner, y he decidido ir más allá: voy a venderlo.

2. Adiós a la app de los pasos

Otra decisión liberadora fue borrar la aplicación del móvil que contaba los pasos. Algunas noches, antes de acostarme, miraba la aplicación y si faltaban todavía algunos pasos para llegar a la meta diaria, me ponía a mover el teléfono para no perder la “racha”. ¿Te imaginas? Era esclava de una app diseñada para engancharme.

El último día que la usé, mientras agitaba el móvil para sumar esos últimos pasos, me sentí ridícula. ¿Qué sentido tenía? En ese momento la borré, y con ello, recuperé algo de mi libertad.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Has sentido esa presión de entrar a una app para recoger recompensas, pasar un nivel o registrar algo? Te invito a reflexionar: ¿cómo te hace sentir? Más allá de la dopamina inmediata, pregúntate: ¿qué valor real aporta a tu vida?

¿Por qué no pruebas a borrar una aplicación que te robe demasiado tiempo o energía? Te prometo que se puede vivir sin “Candy Crush”, sin contar pasos o incluso sin Instagram, X o Facebook. Yo no uso ninguna de estas (enlace a mi vídeo de YouTube «Por qué no tengo redes sociales», también lo puedes ver al final de la página) y aquí estoy, feliz.

3. Adiós a mi lista de libros

Durante 11 años llevé un registro de todos los libros que leía. Un día, decidí dejarlo. Era otra forma de alimentar esa necesidad de control, y al eliminarla, me sentí más ligera.

¿Qué busco con todo esto?

Quiero aprender a escuchar más a mi cuerpo. Antes, confiaba más en los datos del reloj que en mis propias sensaciones. Por ejemplo, si me despertaba cansada, revisaba la app del sueño y encontraba “pruebas” para justificar mi cansancio. Si la app decía que había dormido mal, automáticamente me sentía peor.

Desde que dejé el reloj, he empezado a salir a correr sin registrar nada: ni tiempo, ni velocidad. Es la primera vez desde hace años que salgo sin registrar la actividad. Solo el camino y yo. Es una experiencia liberadora.

Ahora, presto más atención a las señales de mi cuerpo: si necesito dormir más, moverme, descansar. Estoy reconectando conmigo misma y, lo más importante, siento una gran libertad.

¿Y tú?

¿Qué pequeños pasos podrías dar para soltar el control y sentirte más libre?

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