El arte de parar. Reflexiones sobre el burnout y la importancia de reorientar nuestro camino.

En la vida, hay momentos en los que necesitamos hacer un alto. Imagínate conduciendo en una autopista sin fin, con el tráfico a toda velocidad y los carteles de las salidas borrosos por la velocidad a la que vas. A veces, lo mejor es detenerse, salir de esa autopista y encontrar un rincón pacífico donde reflexionar. En la actualidad, vivimos en una vorágine de eventos, información, redes sociales, trabajo y productividad sin freno. Nos sentimos constantemente empujados a hacer más, a no parar nunca. Pero, ¿alguna vez te has preguntado si realmente estás yendo hacia donde quieres ir?

Yo lo he vivido en carne propia varias veces en los últimos años. Recuerdo un momento muy claro, hace dos años, que me llevó a una encrucijada importante. El vídeo que comparto al final de este post fue grabado en ese entonces, cuando estaba a punto de tomar una gran decisión: empezar una nueva carrera, completamente diferente a mi campo. Decidir cambiar de rumbo, aventurarme a algo nuevo y desconocido, requería estar absolutamente segura de que era lo que quería, porque iba a ser un camino largo y desafiante.

La diferencia entre decidir y persistir

Tomar decisiones, en ocasiones, es la parte más sencilla del proceso. Sin embargo, la verdadera prueba llega después, con la constancia y el esfuerzo diario que esas decisiones requieren. Pocos meses después de grabar ese vídeo, antes incluso de registrarme para la carrera, me eché atrás. Decidí tomarme un tiempo para reflexionar, hablar con mi familia, amigos e incluso con mi psicóloga, buscando claridad sobre si ese cambio radical era lo que realmente quería.

Mi padre me solía decir que construía pequeños montones en varios lugares, y no me dedicaba a construir una base sólida en un solo sitio. Se refería a mi gran inquietud de hacer varias cosas a la vez y todo en distintas ramas. En lugar de escuchar su consejo, persistí en abarcar varias áreas a la vez.

El tiempo y la experiencia me han mostrado que mi padre tenía razón.

El impacto del burnout en nuestras decisiones.

Cuando decidí no apuntarme a esa carrera, hice un verdadero parón. Dejé de inscribirme en cursos, terminé las clases de guitarra, abandoné los estudios de idiomas. Me di cuenta de que estaba agotada, y probablemente el burnout fue uno de los factores que más influyó en mis decisiones. A veces, cuando sentimos que no podemos más, hacemos cualquier cosa para escapar. En mi caso, buscaba cualquier actividad que me alejara de la enfermería, la profesión que había elegido pero que me estaba consumiendo.

El burnout no es solo un estado de agotamiento físico; es también emocional y mental. Nos hace replantearnos todo, desde nuestras elecciones profesionales hasta nuestras relaciones personales. Y es en ese momento cuando el acto de parar y reflexionar se vuelve crucial. Según varios estudios(1, 2, 3), más del 50% de los trabajadores experimentan burnout en algún punto de sus carreras, especialmente en profesiones de alta demanda emocional como la enfermería. Sin embargo, la mayoría no se permite parar antes de que las consecuencias se vuelvan graves.

Reencontrar el camino

Después de casi un año de pausa, en el que hablé mucho con personas cercanas, reflexioné y viajé, finalmente encontré mi nuevo rumbo. Decidí inscribirme en el Máster de Enfermería en la Universidad de Basilea. Fue un proceso largo: desde que envié los documentos necesarios en diciembre, pasando por la espera de aceptación en marzo, hasta el inicio de las clases en septiembre.

Ahora, ya estoy inmersa en las clases. Este máster representa tres años de estudios intensivos, y he decidido centrar mi foco casi exclusivamente en ello. Es mi nueva base, la que estoy construyendo con paciencia y dedicación. Esta vez, a diferencia del pasado, he elegido avanzar de manera más consciente, más sólida. No se trata de hacer muchas cosas a la vez, sino de hacer una bien, con propósito.

La importancia de saber parar

Si algo he aprendido en este proceso es la importancia de parar. A menudo pensamos que descansar es un lujo o una señal de debilidad. Pero en realidad, tomarse un tiempo para detenerse, respirar y reorientar el camino es esencial para nuestra salud mental y emocional. No se trata solo de huir de lo que nos agobia, sino de enfrentarlo con claridad, desde una posición de fortaleza.

Si te sientes atrapado en la autopista de la vida, quizás sea hora de tomar esa salida, parar y preguntarte: ¿Estoy yendo en la dirección correcta? Y si no lo estás, recuerda que siempre es válido replantear el viaje.

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Referencias:

1. https://www.cdc.gov/vitalsigns/health-worker-mental-health/index.html

2. https://www.frontiersin.org/journals/psychiatry/articles/10.3389/fpsyt.2021.758849/full

3. https://news.harvard.edu/gazette/story/2023/03/covid-burnout-hitting-all-levels-of-health-care-workforce/ 


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