¿Perdida? Tres estrategias para encontrar tu rumbo

En este post quiero compartir contigo tres estrategias que sigo y que me ayudan en el día a día para volver a encontrar mi rumbo. 

Puede que tú lo hayas sentido también alguna vez. Esa sensación de ir de zombie por la vida, sin rumbo fijo, haciendo las mismas rutinas de siempre, ya casi sin saber por qué. Vas siguiendo un mismo rumbo, pero aún así sientes un vacío, algo no está bien, hay algo que quieres cambiar. 

Estas son sensación por la que muchos de nosotros pasamos en algún momento de nuestras vidas. 

¿Cuál es la diferencia? Hay algunas personas que no se enfrentan a sus sentimientos o sus miedos, siguen tal como están. El echo que estés leyendo este post, me indica que no eres así. Estás buscando cómo enfrentarte a ello. Es lo mejor que puedes hacer para vivir una vida que valga la pena. 

Me gustaría compartir contigo tres estrategias que sigo, que me ayudan a volver a tener claro el rumbo que quiero elegir y seguir. Porque al fin y al cabo, somos nosotros quien decidimos lo que queremos hacer con nuestras vidas, si no tomas tú tus propias decisiones, ¿quién lo va a hacer?

Estrategia 1: Escribir

No me refiero a que le escribas una carta a tu madre (aunque no estaría mal), no la lista de la compra.

¿Qué me refiero? Me refiero a que escribas en un cuaderno que sea sólo para ti. Llámalo diario, llámalo cuaderno personal, llámalo cómo quieras. Pero escribe. Al menos todos los días, aunque sea una sola palabra. Hasta que empieces a coger el hábito y sentirte cómoda escribiendo lo que se pase por tu mente. 

Al principio puede parecerte ridículo, sentirte rara o incómoda, o tener miedo a que alguien lo vaya a leer. Busca un lugar en el que sepas que no lo va a encontrar nadie, si quieres enciérralo bajo llave. 

Hay que pasar esa barrera mental de incomodidad para empezar a sentir los beneficios. 

¿No te ha pasado alguna vez de pasarte meses y meses dándole vueltas a algo en tu cabeza?  Plasmar tus pensamientos al papel te permite sacarlos de ella, esto te ayudará a ver las cosas de otra forma, desde una nueva perspectiva. Puede que se te ocurran nuevas ideas, solo el hecho de plasmarlo en el papel, va a ser un alivio para tu mente y puede que hasta te olvides de ello.

Recomendación:

  • escribe a mano y no a ordenador. A mano, al ser más despacio nos permite reducir la velocidad de nuestros pensamientos para plasmarlos al papel.
  • cuando empieces, escribe todos los días, al menos durante un mes entero, para coger el hábito.
  • Cómprate un cuaderno bonito, o un bolígrafo que te guste para esta nueva aventura.

Estrategia 2: Habla

Es un gran paso comenzar a plasmar tus pensamientos y preocupaciones en papel, ayuda a quitártelo de la cabeza, tomar más claridad y verlo desde una nueva perspectiva. Aún así,  te estás quedando sólo con tu punto de vista.

Puedes buscar alguien de tu familia, pareja, mejor amigo, alguien con quien te sientas segura y cómoda. Alguien que te quiera de forma incondicional.  Aprende a reconocer,  identificar y hablar de tus sentimientos  puede no ser fácil. 

Tan solo el hecho de hablarlo con alguien aporta más claridad a nuestros pensamientos. Una de las ventajas es que la otra persona puede brindarte su punto de vista, distintas ideas, recursos o soluciones que no habías pensado. Están ahí para ti,  quieren ayudarte, dales una oportunidad.

¿Qué me dices de un psicólogo, terapeuta o coach? Quizás están todavía estigmatizados hoy en día, aunque me parece que cada vez menos.  

En ocasiones, cuando el escribir o hablar con familiar o amigo no es suficiente, son sin ninguna duda la mejor opción. No solo aporta la claridad de expresar en voz alta tus dudas, sentimientos o miedos, sino que se lo estás contando a personas entrenadas para poder ayudarte.

En mi vida he ido dos veces a una  psicóloga. La primera cuando tuve depresión post-parto. Realmente fue lo que me ayudó a salir de esa depresión que tuve durante varios AÑOS.

Desde el año pasado, estoy también con otra psicóloga que es la que me ha ayudado justamente en etapas de estar perdida, incluso de estar quemada con mi trabajo. Para mí tiene un valor incalculable la ayuda que me está brindando. 

Estrategia 3: Acción

Las dos primeras estrategias te van a aportar muchísima claridad, pero no es suficiente para salir de ese estado. Tienes que tomar acción.

Plan de acción: además de seguir escribiendo (que lo recomiendo encarecidamente), hay que pensar en qué es lo que puede ayudarte a volver a encontrar tu rumbo.

¿Crees que pueden ser nuevas actividades? Haz una lista de cosas que te gustan, ¿has querido siempre mejorar tus habilidades culinarias? ¿Qué tal un curso? ¿Un amigo que te enseñe? ¿Aprender a dibujar? ¿A tocar la guitarra? ¿Qué disfrutabas haciendo hace años que has dejado de lado por las obligaciones de la vida?

Prueba algo nuevo. Solo una cosa, empieza por algo pequeño. ¿Quieres salir a correr? ¿Qué tal empezar a caminar? 

Dedícate 15-30 minutos al día para ti misma. No es tanto, ¿cuánto tiempo pasas con el móvil? Seguro que puedes dejar todo de lado 30 minutos y dedicarte sólo a ti.

Cuando empieces a notar los beneficios de dedicarte tiempo para ti, vas a poder también hacer mejor tu trabajo, cuidar de tu familia, o cualquiera que sean tus tareas primarias.

Tú tienes que ser lo más importante para ti. Si no estás bien, no vas a poder ayudar a nadie más. 

Abajo tienes el vídeo de este tema de mi canal de YouTube. ¡Ánimo!

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