«Vivir como si fuera el último día»: Una reflexión sobre el tiempo y la mortalidad

La llamada inesperada de un libro

Hoy he leído un libro entero de una sentada. Se titula «They Both Die at the End» de Adam Silvera. Lo encontré en una de esas pequeñas bibliotecas callejeras cerca de casa, donde la gente puede dejar y coger libros libremente. El título captó inmediatamente mi atención, así que decidí llevármelo.

Es una novela para jóvenes adultos que presenta una realidad similar a la nuestra, pero con una diferencia crucial: existe una empresa que llama a las personas el mismo día en que van a morir. No revelan cómo ni cuándo ocurrirá, solo que sucederá antes de que termine el día.

La historia sigue a dos jóvenes que reciben esta llamada y cómo transcurre su último día. En este mundo también existe una aplicación llamada «Last Friend» que conecta a personas que van a morir con otras que no quieren pasar ese último día solas. Así es como los protagonistas se conocen.

Cuando la ficción resuena con la vida

No pretendo hacer una reseña del libro, sino compartir las reflexiones que ha despertado en mí. Curiosamente, la noche anterior tuve un par de sueños relacionados con la muerte, lo que hizo que encontrar este libro hoy me pareciera una extraña coincidencia.

Si hay algo que todos tenemos absolutamente garantizado desde el momento en que nacemos, es que algún día moriremos. Es la única certeza innegociable de la existencia.

La paradoja de la mortalidad

Entonces, ¿por qué actuamos como si fuéramos a vivir eternamente? ¿Por qué posponemos tanto, dejando para «mañana» lo que realmente importa? ¿Por qué no dedicamos suficiente tiempo a las cosas verdaderamente importantes?

Me pregunto: ¿cuáles son las cosas más importantes para ti?

La premisa del libro también me hizo reflexionar: si pudieras saber el día de tu muerte (aunque solo el mismo día, no antes), ¿querrías saberlo?

La idea detrás de este aviso es noble: dar tiempo para hacer las últimas cosas que deseas, despedirte de tus seres queridos, incluso asistir a tu propio funeral estando vivo, o simplemente VIVIR plenamente tu último día. Pero, ¿no deberíamos vivir así cada día de nuestra vida?

La realidad y el ideal

Siendo realista, sé que hay días buenos y otros no tanto. Sin embargo, creo que cada día podemos hacer al menos una cosa que nos guste, que disfrutemos, que nos haga felices. Algo que al final del día nos permita irnos a dormir en paz, sabiendo que si esa fuera nuestra última noche, al menos habríamos tenido un buen día.

Excepto en la ficción, no sabemos con certeza cuándo llegará nuestro final. Por eso es mejor disfrutar de cada día, especialmente de las pequeñas cosas. Decir a nuestros seres queridos cuánto los queremos. Y cada mañana, si tenemos la fortuna de despertar, agradecer por un día más y vivirlo plenamente, porque ¿quién sabe? Quizás sea el último.

Gracias vida por un día más.

A mi familia y amigos, ¡os quiero!

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